INTERCAMBIO DE PATAS
Y fué su amigo. Ay menos mal que eres tú, dijo un poco asustado.
-¡Quiero cambiarte las patas! -Dijeron los dos a la vez.
Y se las cambiaron, y cada una se fue para su casa.
FIN
PATRICIA VALERO 4º
Y fué su amigo. Ay menos mal que eres tú, dijo un poco asustado.
-¡Quiero cambiarte las patas! -Dijeron los dos a la vez.
Y se las cambiaron, y cada una se fue para su casa.
FIN
PATRICIA VALERO 4º
Llorando estaba cuando escuchó que alguien corria a toda velocidad, pisoteando hojas y partiendo ramas. Asustado por el ruido,quiso escapar, pero con esas patas de zorra tropezaba y se caía continuamente. Finalmente, lleno de miedo, cerró los ojos esperando lo peor.
Continuará......................
-¡Que suerte! -pensaba encantado-. Ahora nadie me verá de lejos. Y empezó a caminar con sus patas de zorra casi a ras del suelo.
Pronto se encontró cansado y con hambre. Levantó la cabeza como siempre, para alimentarse con los brotes de las ramas de los árboles, pero no los alcanzó. Intentó saltar pero todo fué inútil.
-Tan altas y tan recias que eran mis patas...! -suspiró y rompió a llorar-. Con éstas moriré de hambre...
CONTINUARÁ............................ Patricia.Valero4º
En su primera oportunidad, corrió veloz para atrapar a una gallina, que se escondió en un gallinero. La zorra metió entonces su pata por la rendija de los tablones del gallinero para eharle la garra a la gallina. Pero, desafortunadamente, la pata del alce terminaba en una pezuña sin uñas y la zorra no pudo cazar ni un polluelo.
-¡Ay, pobre de mí! ¡Con mis afiladas garras podría al menos haber atrapado un pollito! ¿Qué haré ahora?-se dijo.
El alce, mientras tanto, se veía tan bajito con las patas de la zorra que podía esconderse entre la hierba.
CONTINUARÁ.........................
PATRICIA VALERO 4º
Una zorra y un alce que compartían amistosamente el mismo territorio se encontraron un buen día y se entretuvieron conversando.
-¿Que hay de nuevo, amigo? -preguntó la zorra.
-Te contaré lo que me sucedió ayer. Cuando me iba persiguiendo un cazador, se me engancharon los cuernos en las ramas de un árbol; intentézafarme, pero mis patas largas y flacas no me ayludaron. En el último momento conseguí escabullirme... Puedes imaginar lo mal que lo pasé.-¿Y a ti, qué tal te va?-preguntó el alce.
-No muy bien,la verdad. Los cazadores también me acechan, y eso de tener las patas tan cortas y la cabeza siempre tan cerca del suelo, no me ayuda cuando tengo que huir. Ojalá pudiera mirar por encima de las hierbas altas y de los arbustos, me sentiría más segua. Oye, se me está ocurriendo una idea: ¿y si intercambiáramos nuestras patas?
-¡Me encantaría! Yo sería mucho más ágil y pasaría más desapercibido..-respondió el alce.
Y así,como lo acordaron, lo hicieron. Con sus nuevas y largas patas la zorra miraba muy lejos a su alrededor y se sentía dichosa.
CONTINUARÁ..........................
PATRICIA VALERO 4
Después le trajo otro; y después, otro y otro...
Chau Min no volvió a aburrirse nunca más.
Pasab horas y horas en una habitación de cristal donde volaban y cantaban todos los pájaros que le había traído el mercader extranjero.
Y...¡Colorín, colorado! Los pájaros han volado por el parque y el jardín.
Y han llenado de canciones todo el país de Chau Min.
FIN
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