MALDITAS MATEMÁTICAS
Elena estaba sentada en un banco del parque que había al lado de su casa, con un libro y un cuaderno en el regazo y un bolígrafo en la mano. Lucía un sol espléndido y los pájaros alegraban la mañana con sus trinos, pero la niña estaba de mal humor. Tenía que hacer los deberes.
-¡Málditas matemáticas! ¿Por qué tengo que perder el tiempo con estas ridículas cuentas en vez de leer un buen libro de aventuras? -que quejó en voz alta-.¡Las matemáticas no sirven para nada!
Como si su exclamación hubiera sido un conjuro mágico, de detrás de unos matorrales que había junto al banco en el que estaba sentada salió un curioso personaje......
CONTINUARÁ.
MERCEDES, LA MAESTRA


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