Una zorra y un alce que compartían amistosamente el mismo territorio se encontraron un buen día y se entretuvieron conversando.
-¿Que hay de nuevo, amigo? -preguntó la zorra.
-Te contaré lo que me sucedió ayer. Cuando me iba persiguiendo un cazador, se me engancharon los cuernos en las ramas de un árbol; intentézafarme, pero mis patas largas y flacas no me ayludaron. En el último momento conseguí escabullirme... Puedes imaginar lo mal que lo pasé.-¿Y a ti, qué tal te va?-preguntó el alce.
-No muy bien,la verdad. Los cazadores también me acechan, y eso de tener las patas tan cortas y la cabeza siempre tan cerca del suelo, no me ayuda cuando tengo que huir. Ojalá pudiera mirar por encima de las hierbas altas y de los arbustos, me sentiría más segua. Oye, se me está ocurriendo una idea: ¿y si intercambiáramos nuestras patas?
-¡Me encantaría! Yo sería mucho más ágil y pasaría más desapercibido..-respondió el alce.
Y así,como lo acordaron, lo hicieron. Con sus nuevas y largas patas la zorra miraba muy lejos a su alrededor y se sentía dichosa.
CONTINUARÁ..........................
PATRICIA VALERO 4