MALDITAS MATEMÁTICAS.

...Era un individuo larguirucho, de rostro melancólico y vestido a la antigua; parecía salido de un libro de Dickens que había en casa de su abuela.
-¿He oído bien? ¿Acabas de decir que las matemáticas no sirven para nada? Preguntó el extraño personaje?
-Pues sí, eso he dicho. ¿Y tú quién eres? ¿No serás un matemático chiflado o un poeta que va por ahí deshojando margaritas?
-Sí lo has dicho bien. Soy matemático y también soy poeta.

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