Las matemáticas no sirven para nada.
Pues sí, además de matemático soy poeta. No estoy aquí para recitar poemas. Se trata de convencer a una niña testaruda de que las matemáticas sirven para mucho. Debo sacarla de su error.
-¡Yo no soy testaruda!. Y no voy a dejar que me hables de mates.
-Es una actitud absurda, teniendo en cuenta lo mucho que te interesan los números.
-No sé nada de mates, ni ganas.
-Te equivocas. Sabes más de lo que crees. Por ejemplo, ¿cuántos años tienes?
-Diez.
-Y, ¿cuántos tenías el año pasado?
-Vaya pregunta más tonta: nueve, evidentemente.
-¿Lo ves? Sabes contar, y ese es el origen y la base de todas las matemáticas. Acabas de decir que no sirven para nada; pero ¿te has parado a pensar cómo sería el mundo si no tuviéramos los números, si no pudiéramos contar?
-Sería más divertido, seguramente.
-Por ejemplo, tú no sabrías que tienes 10 años. Nadie lo sabría y, por tanto, en vez de estar tranquila ganduleando en el parque, a lo mejor te mandarían a trabajar como una persona mayor.
-¡Yo no estoy ganduleando, estoy estudiando matemáticas!
-Ah, estupendo. Es bueno que las niñas de diez años estudien mates....
CONTINUARÁ.....
MERCEDES 

Meneame
del.icio.us