INTERCAMBIO DE PATAS
En su primera oportunidad, corrió veloz para atrapar a una gallina, que se escondió en un gallinero. La zorra metió entonces su pata por la rendija de los tablones del gallinero para eharle la garra a la gallina. Pero, desafortunadamente, la pata del alce terminaba en una pezuña sin uñas y la zorra no pudo cazar ni un polluelo.
-¡Ay, pobre de mí! ¡Con mis afiladas garras podría al menos haber atrapado un pollito! ¿Qué haré ahora?-se dijo.
El alce, mientras tanto, se veía tan bajito con las patas de la zorra que podía esconderse entre la hierba.
CONTINUARÁ.........................
PATRICIA VALERO 4º

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