INTERCAMBIO DE PATAS
-¡Que suerte! -pensaba encantado-. Ahora nadie me verá de lejos. Y empezó a caminar con sus patas de zorra casi a ras del suelo.
Pronto se encontró cansado y con hambre. Levantó la cabeza como siempre, para alimentarse con los brotes de las ramas de los árboles, pero no los alcanzó. Intentó saltar pero todo fué inútil.
-Tan altas y tan recias que eran mis patas...! -suspiró y rompió a llorar-. Con éstas moriré de hambre...
CONTINUARÁ............................ Patricia.Valero4º

Meneame
del.icio.us