LA LUNA, SÍ, LA LUNA...
La luna, sí, la luna,
las estrellas de siempre,
el cielo vasto y negro
y la ciudad que duerme.
Sólo mi alma vela
lo mismo que una lámpara
en cuya luz se quema
la última esperanza.
Sólo yo estoy despierto
en mi casa dormida,
con este amor que está
desgarrando mi vida,
que hiere sin piedad
mis flores más hermosas,
aquellas que tú sólo
aspiraste en la sombra...
La noche es para todos
la sombra y el olvido,
ay, solamente yo
no hallo en su paz alivio,
porque el amor me tiene
desvelado y amargo
en la densa penumbra
nocturna de mi cuarto,
y pienso en tus palabras,
y me encuentro tan triste
y es tan grande mi angustia que morirme. RICARDO MOLINA
y es tan grande mi angustia que morirme. RICARDO MOLINA


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